El paso decisivo andes
del esperado momento.
Balanceos inseguros,
casi etéreos.
Agua oscura y constante,
el aire que respiro ya no sana.
Quito las manos del volante;
espero ya no haya un mañana.
El silencio me abruma
y se estremece el tiempo.
Todos, y yo, al unísono.
La fuerza casi despierta,
recupero un ápice de cordura
y lo desecho presuroso
por si caigo en su trampa.
¿O es ella la que cae en mí?
Miro atrás con un nudo en la garganta.
El café y el sol.
La amistad y las vistas.
Los ojos profundos que inspiran.
Y las luces del puerto por la tarde.
La vida ya no me gana;
es el pícaro el que gana la jugada.
Ya no espero un momento;
fumo fuerte y amo de verdad.
Sujétala enfurecida, tu vida.
y siente con el pecho,
que ya habrá tiempo pa' arrepentirse.